31
Dec
En la noche del aniversario número veinticinco del feliz matrimonio, el esposo llega a casa arrastrándose de la borrachera. De puro milagro dio con su casa. Cuando lo ve su esposa, muy indignada, le reclama:
¡Pero si estás bien borracho! ¡No lo puedo creer! ¿Por qué en nuestra noche de aniversario?
Yo… Sólo obedecà tus órdenes, mi amor… ¡Hip!
¡¿Cuáles órdenes, inútil?!
Leà tu nota, ¡hip!, que decÃa: ¡Te espero esta noche embriagado, papito!
Hecha un basilisco, la mujer le aclara:
¡La nota decÃa ENVIAGRADO, pendejo!