28
Apr
Bonifacio va a la casa de un amigo y ve un piano nuevo.
¡Oh, un piano!
SÃ, lo compré con la esperanza de que mi hija, al verlo, se entusiasme y aprenda a tocarlo, dice el amigo.
No tengas muchas esperanzas, hace mucho compré unas maletas nuevas, pero la suegra todavÃa no se ha ido de la casa, dice Bonifacio dando un largo suspiro.