13
Apr
Era un indito que vendÃa legunbres en el mercado, pero cada mañana que llegaba tenÃa que pasar por doinde el carnicero el cual al verlo le gritaba:
¡Qué bonitas nalgas tienes cabrón!
Y el indito lo único que atinaba a hacer era apresurar el paso. Esto era todos los dÃas hasta que otro carnicero le dijo:
Cada que te diga que bonitas nalgas tienes tu le dices me das miedo buey, y verás como te deja de molestar.
Al dÃa siguiente va el indito a trabajar y al pasar frente a la carnicerÃa escucha el ya tÃpico:
¡Qué bonitas nalgas tienes cabrón!
Y recordando el consejo de su amigo este le contesta:
¡Me asusta usté siñor!