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Oct
Viajaban tres monjas en un avión y una dice: En mi pueblo tenemos unas naranjas asà de grandes. Y acompaña sus palabras con un gesto de las manos.
La otra dice: Pues en mi pueblo tenemos unos plátanos asà de largos. Y hace el gesto con las manos.
La otra monjita, que era sorda, dice: ¡Ya sé de que hablais! ¡De los cojones del padre Camilo!