Un boliviano estaba en Buenos Aires observando El Obelisco; en eso se acerca un gaucho:
Che bolita, ¿qué hacés, boludo?
Estoy mirando El Obelisco.
El argentino, que estaba con ganas de molestar, dice en tono fanfarrón:
Sabés una cosa, bolita, este obelisco es un monumento a la verga de mi padre.
El boliviano se queda observando admirado El Obelisco; saca una cinta métrica y comienza a medir el diámetro. Otra vez se acerca el gaucho con ganas de joder:
¿Y ahora qué hacés, bolita?
Estoy midiendo la concha de tu madre.
Posted in Chistes chistosos |
Va pasando una carroza fúnebre y Jaimito corre detrás llorando y gritando:
¡Papá, espérame, por qué te fuiste, espérame que yo me quiero ir contigo!
Y la gente comentaba:
¡Pobre niño, quedó huérfano! ¡Qué lástima! ¡Pobrecito, qué dolor!
El niño seguÃa gritando:
¡Papá, papá, llévame contigo, papito no me dejes!
En eso, la carroza fúnebre se detiene y se baja el chofer muy enojado y grita:
¡Jaimito, apúrate y súbete antes que te de un golpe!
Posted in Chistes chistosos |
Se encuentran dos amigos:
¿Te acuerdas del pedo que me tiré la otra noche cuando nos despedimos?
¡Jolines, sà me acuerdo, fue algo tremendo!
Pues esta mañana me ha quitado el médico los puntos.
Posted in Chistes chistosos |
Iba una lombriz muy tranquila avanzando por ahà por cualquier parte, por donde la llevara su cuerpo, e iba tarareando:
La, la, la…
Cuando, de repente, se encuentra con un plato de espagueti. La lombricita salta llena de alegrÃa diciendo:
¡Uy, lucha libre!
Posted in Chistes chistosos |
En una fiesta, un niño mimado insiste en que quiere un globo. La abuela coge una silla para alcanzarlo, pero en el momento que estira la pierna para subirse se le sale un pedo. El nieto comienza a llorar:
¡Ya no quiero un globo, ya no quiero un globo!
Molesta, la abuela le pregunta:
¿Entonces qué quieres?
¡Ahora quiero la cornetita!
Posted in Chistes chistosos |
Llega el enamorado a la casa de la novia. La madre, de costumbres tradicionales, tejÃa en la sala de su casa. En su habitación, la enamorada terminaba de prepararse. Azucena era una perrita juguetona que le encantaba jugar debajo de una silla mecedora, precisamente la elegida por el enamorado para sentarse a esperar a la joven. El joven habÃa comido cosas que le tenÃan la barriga llena de gases. Sin darse cuenta, uno de los gasesitos (muy maloliente) le traicionó y salió de su cuerpo inadvertidamente. La señora al percibir el hedor exclama:
¡Azucena!
Ante la situación, el joven piensa:
¡Qué bueno que la señora cree que fue la perrita! Y aprovecha para soltar otro gas.
La señora repite ¡Azucena! por segunda, tercera, cuarta y hasta una quinta vez.
Sonriendo, el enamorado le dice a la señora:
No se preocupe, señora, los perritos son almas inocentes. Déjela jugar debajo de la silla, no hay problema conmigo.
¡Ay, señor, si la dejo ahà usted me la va a matar a peos!, responde angustiada la señora.
Posted in Chistes chistosos |
En un manicomio habÃa un exceso de locos y todos ellos se dedicaban a tirarle piedras a los cristales del sanatorio. Hartos ya de esto, los dueños decidieron soltar a los que estuviesen menos locos.
Los doctores les van preguntando uno a uno a los locos lo que harÃan tan pronto salieran del manicomio. Llegan junto al primer loco y le preguntan:
A ver chico, ¿tú que harÃas si salieras de aquÃ?
¿Yo?, responde el loco, pues subirÃa hasta la colina de enfrente y… ¡piedras pa los cristales!
Los doctores dicen que ese nada no puede salir. Le preguntan al segundo:
A ver chico, ¿tú que harÃas si salieras de aquÃ?
¿Yo?, pues subirÃa hasta la colina de enfrente y… ¡piedras pa los cristales!
Y asà con varios hasta que llegan al lado de uno que les dice:
¿Yo?, pues irÃa a la ciudad…
Los doctores asienten…
…me ligarÃa una chica…
Los doctores asienten y dicen que éste está bastante bien.
…luego me la traerÃa hasta la colina de enfrente… le quitarÃa el jersey…
Sigue sigue dicen los loqueros.
Le quitarÃa las bragas…
Joder sà está bien exclaman los médicos.
…y con la goma de las bragas fabricarÃa un tirachinas y… ¡piedras pa los cristales!
Posted in Chistes chistosos |
Un judÃo está agonizando y le dice jadeante a su único hijo:
Isaac, como estoy próximo a morir, quiero que sepas que las siete casas, los tres edificios, los treinta taxis, la fábrica de telas, las dos fincas, las ocho tiendas… las joyas… los tÃtulos valores… las esculturas…
SÃ, papi… ¿me los dejas?
Te los vendo baratos… baratos…
Posted in Chistes chistosos |
José, un muchacho modesto de pueblo, tenÃa una novia llamada Teresa. José era un tipo muy tÃmido. Un dÃa se va de parrandas con unos amigos, porque habÃa obtenido su visa para Estados Unidos… A eso de las 10 de la noche se presenta en casa de la novia, pero parece que algo que comió le hizo daño…
Se estaba que iba al baño, pero le daba apuros decirle a su novia. Pensó… ¡Ya sé!
Teresa mi amor, por favor dame un vaso de agua.
Cuando la novia salió para la cocina… José tomo lo primero que vio… un florero que habÃa en la mesa y ahà se cagó…
Al otro dÃa partió para Nueva York. Tres meses más tarde recibe una carta de su novia:
Mi amor, mi mamá te perdona, papá te perdona, mi hermana te perdona, abuela te perdona y hasta yo te perdono, pero COÑO… ¡llama y di donde te CAGASTE!
Posted in Chistes chistosos |
Don Jaime tenÃa un sembradÃo de elotes y Luis siempre iba y se robaba los elotes. Don jaime se dio cuenta que le robaban los elotes y puso un letrero que decÃa: Quien se robe los elotes me lo voy a coger.
Al otro dÃa Don Jaime lo sorprende robando y le apunta con su escopeta, y le dice: Qué no leiste el letrero.
SÃ.
Entonces bájate los calzones.
Y Luis se los baja. Don Jaime se lo empieza a coger y Luis le dice:
Oiga, que es eso que me está pegando en las malgas.
Son mis huevos.
Y Luis le contesta:
Entonces métamelos porque también le voy a robar unas calabacitas.
Posted in Chistes chistosos |