25
Feb
Entra un señor corriendo a una farmacia y pide:
¡Rápido, deme algo para la diarrea, pero ya!
El encargado de la farmacia, que era nuevo en el negocio, se pone un tanto nervioso y le da sin fijarse unas pastillas. El tipo, con la urgencia, se las toma y se va. Momentos después, el encargado de la farmacia se da cuenta de que por error e inexperiencia le dio al hombre unas pastillas para los nervios. Horas después regresa nuevamente el diarreico y el farmacéutico le dice:
¡Mil disculpas, señor, fÃjese que por error le di un medicamento para los nervios en lugar de algún antidiarréico! Pero dÃgame, ¿cómo se siente usted?
Cagao, pero tranquilo.