Dos tontos gangosos se encuentran, y uno de ellos, que es un tanto mariquita le dice al otro:
Tonto, tonto, ¿follamos?
A lo que le responde:
¿Yo qué soy, gay?
Y dice el tonto mariquita todo excitado:
¡Eso, eso! ¡Y yo la gueina ¡Y yo la gueina!
Dos tontos gangosos se encuentran, y uno de ellos, que es un tanto mariquita le dice al otro:
Tonto, tonto, ¿follamos?
A lo que le responde:
¿Yo qué soy, gay?
Y dice el tonto mariquita todo excitado:
¡Eso, eso! ¡Y yo la gueina ¡Y yo la gueina!
¿En qué piensa la mujer mientras hace el amor?
A los 17 años: ¡Ojalá que no pase nada!
A los 30 años: ¡Ojalá que esta vez me regale el tapado de piel!
A los 50 años: hay que cambiar la pintura del techo.
Un tipo se sienta a la mesa de un restaurante muy lujoso. De inmediato, un mesero se acerca para pedirle su orden.
¿Qué va a ordenar el señor?
¿Me podrÃa traer, por favor, una sopa de cebolla?
Como no, señor, enseguida se la traigo.
Al cabo de diez minutos regresa el mesero con la orden:
Aquà tiene, caballero. Buen provecho.
Muy amable.
No pasaron ni quince segundos cuando el cliente, enfurecido, grita:
¡Óyeme, mesero de mierda, ven para acá!
DÃgame, señor, ¿qué pasa?
Prueba esta pinche sopa que me trajiste.
Pero, ¿qué le pasa a la sopa?, ¿está frÃa? Puedo ordenar que se la calienten.
¡No, no, no, calentar ni madres! Quiero que pruebes esta pinche sopa, méndigo desconsiderado.
Pero, señor, ¿tiene un pelo o acaso hay una mosca?
¡Cabrón, cómo serás pendejo! Además, como adivino no sirves. Háblale al gerente.
El mesero, consternado, llama al gerente, y éste llega a hablar con el cliente:
DÃgame, señor, ¿en qué puedo servirle?
Pruebe esta pinche sopa.
Pero, ¿no está buena?, ¿tiene mal sazón?
¡Puta, otro pinche adivino de mierda! Nomás quiero que la pruebes, cabrón.
Señor, si no le agradó la sopa no tiene que pagarla; es más, como en este restaurante lo primordial es servir al cliente, va una botella de nuestro mejor champaña para usted, y esto totalmente gratis.
¿Me vio cara de alcohólico o que chingados? Yo lo que quiero es que usted pruebe esta pinche sopa.
El gerente, irritado por la forma tan grosera en que el cliente se dirige a él, le responde:
¡Ultimadamente, hijo de tu pinche madre, pos la voy aprobar! ¿Dónde está la pinche cuchara?
¡Ahà esta el pedo, güey: no me trajeron la pinche cuchara!
Un tipo vivÃa obsesionado con su plantación de naranjos y todos los dÃas inventariaba árbol por árbol. Un dÃa, en su inventario diario, le hizo falta una naranja, asà que el hombre fue a revisar todos los libros de inventario y confirmó que efectivamente le hacÃa falta una naranja. No le dio más importancia pero al otro dÃa le hizo falta otra naranja y asà durante toda la semana. Al final de semana el hombre estaba muy molesto y se dijo:
Aquà alguien me está robando.
Esa misma noche sacó su escopeta y esperó al ladrón subido en uno de los árboles. En la madrugada ve una sombra que se escabulle por entre los árboles y se dice:
Aquà está ese maldito, le llegó su hora.
En eso, el ladrón subió en el mismo árbol en el que estaba el dueño de las naranjas. Entonces, cuando pasó cerca de él le agarró los testÃculos y se los apretó lo más duro que pudo preguntando:
¿Quién eres?
Y el ratero, paralizado del dolorsólo atinaba a decir:
Mmhhhhhmmh.
El propietario volvió a preguntar al tiempo que apretaba más fuerte:
¿Quién eres?
Y ladrón sólo decÃa:
Mmmhhhhmmmm…
El dueño, enfurecido, apretó con mucho más fuerza, jalándolos hacia la derecha, la izquierda, para arriba, para abajo, y preguntó otra vez:
¿Quién eres?
Entonces, el ladrón, sacando fuerza de donde pudo, exclamó:
¡¡Mmmiguel eell mmmudo!!
En cierta ocasión, un par de compadres que hacÃa ya tiempo que no se veÃan se encontraron:
Hola, compadre, ¿cómo ha estado?
Muy bien.
Cuénteme, ¿sigue trabajando en aquella carnicerÃa donde le conseguà trabajo?
No, ya no. ¡Me corrieron al tercer dÃa!
¿Por qué? ¿Pues qué hizo?
Nada, que le metà el dedo a la rebanadora.
Asustado, el otro pregunta:
¡No la haga, compadre! ¿Y qué le pasó en el dedo?
Pues a mà nada.
¿Y a la rebanadora?
A ella también la corrieron.
Bonifacio comenta con un amigo:
Mi mujer siempre me pide dinero. Ayer, por ejemplo, me pidió trescientos dólares. Hoy me pidió quinientos.
¿Y qué hace ella con tanto dinero?
No sé. Nunca se lo he dado.
Pepito siempre era muy optimista, pero tenÃa un hermano menor que era muy pesimista. En la Navidad, los padres de los muchachos quisieron hacer un experimento para igualar un poco las emociones de los niños: al pesimista le dejaron de regalo un precioso caballo de madera de color marrón; a Pepito le pusieron un montoncito de mierda de caballo. Por la mañana, al levantarse los niños, declara el pesimista:
¡Qué regalo tan malo tengo yo: un caballo marrón, y es de madera! ¡Y yo querÃa uno de color gris! ¡Yo querÃa uno vivo!
Pepito ni siquiera podÃa ahora dejar su optimismo:
¡A mà me dejaron uno vivo, pero ya se fue!
Los padres de Pepito notaron que el niño tenÃa el pene muy pequeño para su edad y fueron a consultar a un médico. El doctor examina a Pepito y concluye:
No es nada serio, pero para que el pene crezca más rápido, deben darle al niño bacalao frito todos los dÃas en el desayuno.
Al dÃa siguiente, Pepito entra en la cocina y ve un montón de bacalao frito en la mesa. La mamá le advierte:
Pepito, toma dos pedacitos de arriba y deja el resto para tu papi.
Juan hablando con MarÃa:
Oye, MarÃa, ¿sabes qué pondré en tu epitafio cuando mueras?
¿Qué?
Aquà yace MarÃa, frÃa como siempre.
¿Y a qué no sabes lo que pondré yo?
¿Qué?
Aquà yace Juan, tieso y duro como nunca.
Una señora está siendo atendida por su ginecólogo. De pronto, suena el teléfono y el médico atiende con una mano en el teléfono y otra dentro del asunto de la señora. Absorto, el galeno prosigue en el teléfono:
SÃ, señora. Mire, le daré la dirección.
Y asÃ, haciendo señas con la otra mano continúa:
Da vuelta en la glorieta y dobla a la izquierda en la siguiente esquina; en la siguiente cuadra vira a la derecha y en la otra cuadra a su izquierda…
De pronto, cae en la cuenta de en dónde tiene su mano. Con delicadeza se dirige a su paciente:
Perdón, ¿la lastimé?
Doctor, ¿me puede repetir la dirección?, responde la mujer con una sonrisa.