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Dec

Est Pepito caminando con su

Está Pepito caminando con su hermano y pasan por un tendedero de ropa, ven unos calzones y su hermano le dice a Pepito: Esos calzones son de mamá.

No, no son.

Que sí son.

Bueno, vayamos a preguntar.

Tocan la puerta y abre una señora:

¿En qué les puedo servir.

Pepito:

Disculpe, señora, ¿de quien son esos calzones?

¡De tu reputa madre, grosero!

Viste, Pepito, te lo dije.

31
Dec

Entra un hombre a una

Entra un hombre a una farmacia:

Hola, deme un forro (condón).

Cuide la boca, hombre le contesta el vendedor.

Bueno, entonces deme dos.

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Dec

Un seor estaciona el auto

Un señor estaciona el auto justo delante de la puerta por donde están por salir los diputados argentinos, entonces un guardia le dice:

Señor, mueva su auto que por acá van a salir los diputados

Y el señor le responde:

No se preocupe, ya me han robado el estéreo.

31
Dec

Dios estaba dando nombres a

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Dec

Pepito estaba en su clase

Pepito estaba en su clase cuando la maestra dice: como estamos en temporada de las madres, para la siguiente clase, de tarea, los que tengan su madre viva traigan una rosa roja y los que tengan su madre muerta traigan una rosa blanca.

Al siguiente día llega Pepito con una rosa roja en las manos y una blanca en los pies.

La maestra le pregunta: Pepito, ¿por qué traes una rosa roja en las manos y una blanca en los pies?

A lo que Pepito le contesta:

Mire maestra, como tengo mi madre viva traigo una flor roja en las manos, pero traigo también una rosa blanca en los pies porque tengo un callo que no tiene madre!

31
Dec

Era un burro que le

Era un burro que le gustaba tener sexo con los animales de las demás granjas. Un día lo andaba buscando el dueño del burro y va con el dueño de la granja de enseguida y le dice:

Oiga, ¿no a visto a mi burro?

Sí, vino y se echó a mis cabras.

¿Y no vio para donde se fue?

Ssi se fue para la otra granja.

Va a la otra granja y le dice al señor:

¿No a visto a mi burro loco?

Sí, vino y se echó a mis gallinas.

¿Y no vio para dónde se fue?

Sí, se fue por ese lado.

El señor ya llevaba un rato buscándolo y por fin lo ve tirado en el desierto y dice:

¡No, burro, no te mueras!

Y el burro le dice:

¡Cállate, que me espantas a los zopilotes!

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Dec

Una monja cruza el bosque

Una monja cruza el bosque rumbo a su convento, cuando aparece entre los árboles un joven desnudo que la tira al suelo y la viola.

Una vez consumado el hecho, el joven se arrepiente y se lamenta:

Soy un criminal, no merezco el perdón, haberle hecho esto a usted ¿qué pasará con usted hermanita? ¿qué va a hacer?

No te apenes hijo, iré a confesarme y diré que al cruzar el bosque un hombre me atacó y que me violé tres veces consecutivas… digo… si no estás muy cansado…

31
Dec

Cierta noche iba caminando un

Cierta noche iba caminando un gay por la calle, cuando de repente aparece un ladrón y amenazándolo con un cuchillo le dice:

Manos arriba.

El gay, asustado, le responde:

¡Ay no, mejor patas al hombro!

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Dec

Una niita le estaba platicando

Una niñita le estaba platicando de las ballenas a su maestra. La profesora dijo que era físicamente imposible que una ballena se tragara a un ser humano porque aunque era un mamífero muy grande, su garganta era muy pequeña.

La niña afirmó que Jonás había sido tragado por una ballena.

Irritada, la profesora le repitió que una ballena no podía tragarse a ningún humano; físicamente era imposible.

La niñita dijo, Cuando llegue al cielo le voy a preguntar a Jonás.

La maestra le preguntó, ¿Y qué pasa si Jonás se fue al infierno?

La niña le contestó, Entonces le toca a usted preguntarle.

31
Dec

Espaa… Palacio Real. Cena de

España… Palacio Real. Cena de celebración del cumpleaños de S.M. el Rey. Asisten a la cena personalidades de la realeza y de la política… Mientras que los invitados se sientan a la mesa, deslumbrados por el lujo de la mesa, Ana Botella (la Sra. de Aznar) le dice a su marido:

¡Ay, JoseMari, mira qué cubiertos más monos, de oro puro con brillantes y esmeraldas incrustados. ¡Anda, por fa, llévate uno de recuerdo. Yo tengo que tener uno de esos en mi casa.

Pero, Ana, por favor…

¡Ni por favor, ni nada! Tú te vuelas un cubierto ahora mismo.

Bueno, bueno, no te pongas así…

Entonces, el presidente, disimuladamente, toma un cuchillo y se lo guarda en en la bolsa del pantalón. Justo enfrente del matrimonio Aznar, se encontraban al otro lado Vicente Fox y su esposa, quienes vieron la faena. Martita, envidiosa, le dice a su marido:

Anda, Chente, cariño, vuélate tú uno para mí.

Pero, Martita, por Dios, ¿cómo voy a hacer eso?

Que yo quiero uno; si la Botella va a tener uno, yo también. Y no me discutas.

Bueno, lo que tú digas…

Así que con el mismo disimulo que Aznar, Fox se dispone a coger el cuchillo pero su mano se atonta y el temblor lo traiciona con tan mala suerte que el cuchillo golpea varias veces una copa… clin, clin, clin…

Se hace un silencio, y Fox, azorado, se levanta, y para salir del paso alza la copa y dice:

Brindemos por su Majestad, el Rey Don Juan Carlos, porque cumpla muchos años más.

Todos brindan y Fox se sienta, aliviado.

De verdad, Vicente, qué torpe eres. Pero yo no me quedo sin mi cuchillo, así que ya te lo vas guardando a ver en dónde.

Así que, otra vez, se dispone a coger el cuchillo, pero nuevamente su mano le traiciona y vuelve a golpear una copa…. clin, clin, clin…

Una vez más, se hace un silencio sepulcral, por lo que Fox tiene que ponerse de nuevo en pie y dice:

Un brindis por su Majestad, la Reina Doña Sofía. ¡Por ser tan buena anfitriona y estar tan guapa!

Todos brindan y Chente se siente de nuevo aliviado.

¡Eres un inútil! ¡No eres capaz de robarte ni un miserable cuchillo para mí!

Pero es que…

¡Ni es que, ni nada, quiero mi cuchillo y lo quiero ¡HOY! ¡HOY! ¡HOY!

Así que Chente Fox, ante la furia de su mujer, decide volver a intentarlo, pero… clin, clin, clin…

Silencio total, sudores fríos recorren su frente. Se pone en pie, y viendo la cara de sargento mal pagado de su esposa dice:

Permítanme que les haga un truco de magia. ¿Ven este cuchillo que tengo en mi mano? Pues lo voy a desaparecer. Lo introduzco en mi chaqueta, doy unos pases mágicos y… ¡flus, flis, flas! ¡A ver Aznar, chécate la bolsa de tu pantalón!